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Historia Familia Lama de Chillán

De un puñado de patriarcas a una numerosa descendencia

En nuestra ciudad, el apellido Lama no es desconocido para nadie, y solemos preguntarnos si unos Lama serán parientes de otros o si todos tienen un origen común. Lo cierto es que ese origen único existió alguna vez, pero más allá de nuestras fronteras, en la ciudad de Belén de Palestina, hace cientos de años.

Por Lucía Rojas.

El registro genealógico de los Lama está históricamente documentado desde el siglo XIV, y se conserva en la parroquia de Santa Catarina, vecina de la Basílica de La Natividad en Belén, y donde se hallan la cueva y el pesebre en el que, según la tradición, nació Jesús. 

Etnológicamente, se sabe que el grupo humano que adoptó el nombre Lama era de origen palestino de ascendencia cananea, filistea y europea debido a las cruzadas, puntualmente italiana. Esto explicaría, según el estudioso del árbol genealógico Oscar Lama Lama “los rasgos físicos de algunos de nuestros antepasados, que lejos de tener la apariencia que la mayoría de las personas esperaría de un árabe, poseían cabellos y ojos claros, signos que siguen apareciendo hasta hoy, claro que en estos días es difícil determinar si vienen por el lado Lama o por la mezcla que se ha producido con otras etnias en Chile, la mayoría de ellas también de origen extranjero”. 

En términos de creencias, eran cristianos, profesando los ritos ortodoxo oriental y católico romano, lo que fue un factor importante en su adaptación en los países sudamericanos que los recibieron como Chile, Brasil o Argentina, donde la religión católica era la predominante y muchas veces la única religión reconocida en esos años. En su tierra, se dedicaban mayormente a actividades como la agricultura del olivo y la artesanía, y no al comercio como muchos creen debido a que esa fue la actividad que adoptaron cuando llegaron al país.

Tienda El Gallo Blanco, de don Julio Lama Selman, vigente hasta nuestros días a cargo de su hijo Oscar Eduardo Lama, miembro de la segunda generación.
Tienda El Gallo Blanco, de don Julio Lama Selman, vigente hasta nuestros días a cargo de su hijo Oscar Eduardo Lama, miembro de la segunda generación.

Oscar Lama Lama, quien además fue presidente del Centro Unión Palestina de Chillán, de la Cámara de turismo de Ñuble y del primer Proyecto de Fomento Turístico de Ñuble, y actualmente se desempeña como director de RRPP de la Federación de Entidades Chileno-Árabes de Chile, explica que “a comienzos del siglo XX, se produce una emigración sin retorno de muchos palestinos, entre ellos los Lama. Esto, debido a que los turcos invadieron palestina y se produce una situación desastrosa para ellos, ya que aparte de la violencia a la que se veían expuestos como pueblo, los obligaban a que los niños hombres se enrolaran en el ejército, donde los usaban prácticamente como carne de cañón y morían en masa. Es así como, para huir de esta dominación y el sufrimiento que les producía, y más que nada para salvar a sus familias, no vieron otra salida que abandonar su patria en busca de estabilidad y seguridad”.

La mayoría de los palestinos que tomaron esta decisión iniciaron una larga travesía en barco que se comenzaba en el puerto de Jaffa e iba haciendo escala en diversos puertos europeos, donde además hacían variados trasbordos que los llevarían a sus lugares de destino a través del Atlántico, que en Sudamérica fueron principalmente Recife en Brasil y Buenos Aires en Argentina. Desde aquellos lugares iniciaban nuevamente un viaje por tierra para llegar al lugar que se habían propuesto alcanzar o bien se informaban sobre cuáles destinos eran más convenientes para iniciar una nueva vida.

Don Nuncio Lama Selman, su esposa Elena Saquel, sus hijos y su hermano Santiago Lama Selman (a la derecha).

En esa época, Chile surgía como una excelente alternativa, puesto que además de ser un país tranquilo, con baja densidad poblacional y lleno de pueblos pequeños, vivía un período económico especialmente favorable debido a la explotación del salitre y la actividad comercial era creciente en todos los rubros. Es así como múltiples jefes de familia se encantaron con este país cuyas referencias eran tan favorables, atravesaron la pampa argentina y esperaron hasta el verano para cruzar la cordillera de Los Andes guiados por arrieros.

Una vez acá, las principales ciudades de asentamiento de los Lama fueron Santiago, Chillán, Concepción y Los Ángeles; y la actividad económica primordial que desarrollaron fue el comercio, pero no como el que conocemos actualmente, sino del tipo rural ambulante. “Era una época en que las ciudades eran pequeñas y la población del campo era importante. Se daba mucho la vida en poblados, así como en grandes fundos que concentraban una cantidad no menor de familias, personas modestas que estaban totalmente aisladas de la ciudad y la posibilidad de comprar enseres. Entonces estos palestinos fueron una especie de puente entre esas personas y el comercio, y los dotaban de artículos de primera necesidad hasta ropa y otros, y les daban la posibilidad de acceder a crédito, algo nunca antes visto para ellos” explica Oscar Lama Lama. 

Don Selim Lama Deis.

Pero esta actividad, considerando el clima de nuestra zona, no debió ser nada fácil y tremendamente sacrificada. Es por ello que, con el tiempo, derivó en locales comerciales asentados en las ciudades. En Chillán, primero fueron puestos de venta en el mercado, y luego fue común ver que compraban casas en el centro de la ciudad con locales al exterior, de manera de tener conectadas ambas cosas, y orientándose siempre hacia el mercado popular y contando con un público rural cautivo que ya los conocía a través de los años por sus recorridos a través de la región. Es así como surgen las tiendas La Bola de Oro, La Nueva Mar y El Gallo Blanco, esta última vigente hasta hoy, y todas ligadas a los Lama.

¿Pero quiénes eran estos Lama?

Según un censo de la colonia árabe a nivel nacional, realizado por Ahman Hassan Mattar en 1941 y auspiciado por el Club Palestino de Santiago, las cabezas de familia Lama presentes en la ciudad en esa fecha eran: los hermanos Santiago y Nuncio Lama Selman, quienes habían llegado a Chile en 1904; los hermanos José y Pedro Lama Musalem, quienes arribaron en 1909 y 1910 respectivamente; Jacob y Selim Lama Lama, quienes llegaron en 1910; y Julio Lama Selman.

Es decir, siete patriarcas o miembros de una primera generación de inmigrantes que dieron origen a las diversas familias Lama que hoy existen en la ciudad. 

En los años 40, estos inmigrantes, además de sus tiendas, comienzan a incursionar en rubros como el comercio de abarrotes, la ganadería y la industria molinera. Es el caso de don Julio Lama Selman, quien desarrolló el fundo La Aguada de Cocharcas o de Santiago Lama Selman quien también llevó a cabo la agricultura con el fundo Los Naranjos de Quirihue.

Una de las ramas de la familia Lama reunida.

Junto a sus familias, realizaban una intensa vida social junto a otros miembros de la colonia palestina, buscando perpetuar sus tradiciones y recrear en Chillán un pedacito de su tierra, costumbres y familia, las que una vez que partieron nunca volvieron a ver. Es así como, fundado en 1914 y siendo uno de los más antiguos de Chile, el Centro Unión Palestina de Chillán, creado entre otros por Domingo Lama y Pedro Lama Musalem; los acogía y les otorgaba un sentido de pertenencia y unidad que con los años se fue perdiendo, principalmente debido a que las nuevas generaciones crecieron como chilenos y se mezclaron rápidamente con la comunidad local.

Cuando la nueva generación se encuentra en edad de decidir qué actividad llevará a cabo para subsistir, comienzan a surgir algunos intereses por ingresar a la universidad. Es así como, el primer Lama en recibirse de una carrera profesional fue Pedro Lama Lama, hijo de Julio Lama Selman, quien se tituló de médico al mismo tiempo que hizo carrera en Carabineros. Muchos otros de su generación se titularon más tarde de carreras profesionales y técnicas.

Esta segunda generación, al igual que sus padres, contribuyó fuertemente al desarrollo de la ciudad e hizo importantes aportes desde diversos ámbitos. En los años 60, por ejemplo, Oscar Lama abrió en calle El Roble el autoservicio Cork, el primer supermercado de auto atención en Chillán, fundó la conocida multitienda Casa Lama con destacada presencia por más de 50 años en el comercio local, y como agricultor llegó a ser el segundo productor de remolacha azucarera de la provincia.

Oscar Lama Saquel y Rosa Lama Tueme.

Por otra parte, Jorge Lama fue uno de los principales impulsadores del Cuerpo de Bomberos de Chillán; Eduardo y Luis Lama se destacaron en el desarrollo de la Cámara de Comercio local y Pedro Lama Musalem hizo un importante aporte financiero que permitió terminar la construcción de la catedral de Chillán, por años inconclusa. Juan Carlos Lama, fue un conocido corralero y durante años dirigió de la Asociación de Rodeo de Ñuble.

La tercera generación, principalmente motivados por sus padres, quienes ven en la vida profesional una mayor seguridad para el futuro de sus hijos, ingresa de forma masiva a la universidad en vez de continuar con el comercio. Es así como de este grupo surgen profesionales como la enfermera Gladis Lama Lama, hija de don Selim Lama; los médicos Jaime y José Luis Lama Lama, hijos de don José Lama Saquel; o el abogado Patricio Lama Kuncar, ministro de la Corte de Apelaciones quien es hijo de Luis Lama Lama, por nombrar algunos. 

Oscar Lama Lama leyendo La Discusión en Palestina.

Hoy en día, estamos frente a la cuarta y quinta generación en la línea de descendencia, siendo la quinta generación aún en su mayoría niños en edad escolar. Ellos, conocen muy poco sobre esta historia y la serie de acontecimientos que hicieron que hoy sea este el país que los ve crecer como chilenos, ya que las costumbres palestinas se han prácticamente perdido y no existe un lugar o actividades que los congreguen. 

Para tratar de revertir en parte esta pérdida de memoria, es que el próximo 7 de diciembre se realizará en Santiago el primer encuentro nacional de chilenos apellidados Lama, al que podrán existir los Lama repartidos por todo el país. Es de esperar que cuente con una alta convocatoria y, en el futuro, pueda replicarse esta iniciativa en Chillán para recordar a los siete patriarcas que, junto a sus sacrificadas mujeres, huyeron para salvar a su hijos y llegaron desde tan lejos en busca de oportunidad hace ya más de 100 años.

La familia Lama Selman.