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Por qué el software debería ser libre

publicado a la‎(s)‎ 5 ene. 2015 5:43 por Juan Jose Ramirez Lama

1. Inicios del software  

  En los inicios del software, cuando los hackers originales empezaron a crear programas, todo era libre y compartido. Cada programador presentaba sus códigos al resto de la gente y todos podían mirarlo, modificarlo, presentar mejoras, etc. 

    Todo esto se consideraba muy natural; los programadores conformaban especies de comunidades y cada comunidad compartía también con el resto. 

    Pero alguien con ideas millonarias descubrió que manteniendo en secreto el código de algún programa podía ganar mucho dinero vendiéndolo a la gente que lo necesitara. Como el código permanecía en secreto, el programador que quisiera hacer un programa equivalente tenía que empezar de cero. 

    Eventualmente las compañías de software fueron contratando a todos los programadores competentes, ofreciéndoles enormes sueldos a cambio de conservar secreto el software que escribían. 

    Es así como este tipo de software restringe la libertad que el usuario tiene sobre el programa. Lo cierto es que la misma idea de que el software tenga un dueño quien puede decidir qué hacer con él es lo nocivo de este asunto. 

    Richard Stallman imaginó un sistema compatible libre, conceptualizado bajo el nombre de "Software Libre" (Free Software), que sería un sistema compatible con Unix y fue bautizado GNU, que significa "GNU's Not Unix" (GNU no es Unix). 

    Stallman reunió más gente y con ellos creó la Fundación para el Software Libre. 

    La FSF trabajó en la implementación de GNU, que a principios de los noventa estaba completo, con excepción de kernel. 

En ese momento Linus Torvalds tenía su kernel en fase de pruebas, y el conjunto GNU/Linux es lo que hoy en día todos conocemos.

2. Libertad

    Una vez que un programa se pone bajo GNU GPL, la libertad es una parte inseparable de él, lo que es una molestia para la gente de negocios, porque les impide esconder el código, modificarlo y venderlo como programa comercial. Esta libertad es lo que impedirá que empresas como Microsoft destruyan el futuro del software libre. 

    El argumento más usado contra la filosofía GNU probablemente sea el que dice que el software es propiedad intelectual del programador, y es justo que él decida a que precio se distribuye el programa. 

    La realidad es un poco diferente. Los programadores que viven de software usualmente dan sus derechos a la empresa para la cual trabajan y esta empresa gana dinero restringiendo acceso al programa. 

    Mientras se acepte el concepto de "propiedad intelectual", se estará aceptando el peligro de que alguna empresa tome el control y se pierda la libertad.

3. Información privada

    La idea de que el software puede tener dueño es materialmente dañina de tres maneras, y cada forma de daño material tiene un daño espiritual asociado. 

3.1 Uso del software

    El primer nivel es simplemente que desincentiva el uso de del software: menos gente lo usa porque tiene un precio. 

    De hecho no hay que hacer nada para que un programa le llegue a la gente que quiere usarlo, porque ellos mismos lo pueden copiar perfectamente, y a todo el mundo le va a llegar. Pero en la práctica hay alguien que trata de impedir que el software se reparta, cobrando un precio por él. 

    Ahora, como hay que pagar por el software, obviamente no se dice "yo quiero tener el software, dame una copia para mí y otra para mi vecino". Y ese es el daño espiritual: la actitud individualista. 

3.2 Cambios del software

    El segundo nivel de daño llega cuando la gente quiere cambiar el programa, simplemente porque éste no se adecúa a sus necesidades. 

    Para las compañías de software es útil impedir que la gente cambie el software. Generalmente cuando el software es cerrado y no se puede obtener el código fuente, no se pueden hacer cambios. Esto frustra el trabajo de los programadores que tienen que hacer todo de nuevo, y a los usuarios quienes no tienen todas las capacidades que quisieran. 

    Es así como hay programas que no se ajustan por completo a las necesidades y es imprescindible realizar algunos cambios, pero simplemente no se puede por problemas de licencia. 

    El daño espiritual que viene con este daño material está en el auto-control, ya que no podemos cambiar la forma en que trabajamos en nuestro computador, entonces en la práctica nuestra propia forma de usar el computador está bajo el control de otros. Y uno se desmoraliza: "no hay caso de cambiarlo, siempre va a estar malo". Ese desencanto es lo que resulta cuando a uno se le impide arreglar algo. 

3.3 Software basado en otro

    El tercer nivel de daño ocurre en la interacción entre desarrolladores de software. Cualquier campo del conocimiento avanza más rápido cuando la gente puede construir sobre el trabajo de otros. Ser dueño de la información impide esta cooperación, haciendo que se progrese lentamente. Por otro lado todos sabemos que es común mejorar un sistema rescribiéndolo entero, pero sólo si se puede ver el sistema anterior. 

    Entonces podemos decir que en el campo de la programación se ha descubierto una manera de perder mucho tiempo y crear la necesidad aparente de muchos más programadores de los que realmente se necesitan. ¿Por qué hay escasez de programadores? Porque con este sistema cada programador pierde la mitad del trabajo que hace, así que parece que necesitamos el doble de programadores. Cuando se ven las enormes cifras de empleo y vemos lo grande que es la industria de software, lo que realmente estamos viendo es que hay un montón de gente que está perdiendo tiempo y dinero. Si se habla de mejorar la productividad de los programadores, todo el mundo comenta las herramientas "más modernas", la orientación a objeto, la creación rápida de interfaces gráficas, etc, pero la industria impide que se hable de eliminar esto que reduce la productividad de los programadores. 

    Y el daño espiritual que corresponde a este nivel de daño material afecta el espíritu de cooperación científica que solía ser tan fuerte que incluso cooperaban científicos de países que estaban en guerra, porque sabían que lo que hacían no tenía nada que ver con la guerra, sino con el bien de toda la humanidad. Hoy en día la gente no se ocupa del bien de la humanidad.

4. Inmoralidad del software cerrado

    La inmoralidad radica en que la obstrucción de la libertad de los programas impide que mucha gente interesada en ellos tenga la oportunidad de acceso, solo porque alguien se los adjudica e impone restricciones.

5. Argumentos contra la libertad

    Hay básicamente dos argumentos contra la libertad del software: El primero es: "Yo escribo el software, es mío y sólo yo tengo derecho a cambiarlo". Ahora, es curioso que si uno considera que el software es una cosa personal le venda los derechos a la compañía para la cual trabaja. Este argumento no tiene mucho peso si vemos cual es la realidad del cariño que la gente le tiene a su obra de arte personal. 

    De hecho, parece haber mucha más identificación de una persona con un programa en el mundo del software libre. 

    El segundo argumento es "¿Cómo se le va a pagar al programador?". Cuando tenemos algo como un programa o una calle que tiene que ser construido pero una vez construido el costo de usarlo es prácticamente cero, lo mejor es que no se le ponga precio al usarlo. Y hay montones de cosas en la realidad que se hacen así, y se le paga a la gente por hacerla. Por ejemplo, las calles. Es fácil encontrar gente que programa gratis, y es imposible encontrar gente que haga cal
les gratis, porque hacer calles no es tan entretenido como programar. Pero está lleno de calles que no pagamos directamente por usar, pero damos el dinero para hacerlas de alguna manera que es mucho mejor que si dijéramos: "que las compañías hagan calles y pongan peajes, y cada vez que doblas una esquina pagas peaje. Entonces las compañías que pusieron calles en buenos lugares se hacen ricas y el resto quiebra".

6. Conclusión

    Producir un programa comercial no es la misma contribución a la sociedad que producir el mismo programa y ponerlo libre, porque escribir un programa es sólo una contribución potencial a la sociedad. La verdadera contribución se produce cuando el programa es usado, y si uno impide que el programa se use, la contribución no existe. Así que la verdadera contribución no está en los programas comerciales que se incentiva tanto en hacer; la contribución que realmente necesitamos es el software libre. Nuestra sociedad se está volviendo loca porque incentiva a construir algo que no es realmente útil y no incentiva lo que sí es. 

    Pero a todos les fastidia recibir dinero por algo que no es realmente útil. Así que basta de esta idea de incentivar lo que está mal, y al menos busquemos alguna manera de incentivar lo correcto, que es hacer software libre.



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